El Palacio de Linares: arquitectura y leyenda

El Palacio de Linares es uno de los edificios emblemáticos del centro de Madrid, está situado en la plaza de Cibeles, entre el paseo de Recoletos y la calle de Alcalá, en lo que antiguamente eran los terrenos de los Molinos de Plata y del Real Pósito de Madrid. Como sucede en la mayoría de edificios antiguos, existe una historia… en este caso, además de la historia arquitectónica que representa su estilo neo-barroco, pesa sobre él una leyenda que lo hace más especial a los ojos de los más curiosos. ¿Es tú caso?

Empecemos por el principio

El solar fue comprado en 1872 por los primeros marqueses de Linares, José de Murga y Raimunda de Osorio al Ayuntamiento de Madrid y tan sólo 5 años más tarde se encomendaron las obras de construcción del palacio al arquitecto Carlos Colubí, aunque algunos elementos concretos como la escalera de mármol, las caballerizas o la famosa casa de muñecas fueron obra de Manuel Aníbal Álvarez.

La distribución del edificio se dispone en cuatro pisos y un subsótano en el que al parecer hay galerías colgadas que comunican con edificios cercanos. Dentro de él, las salas más características se reparten por las plantas, así la biblioteca, el billar y el salón de música se encuentran en la planta del entresuelo, en la noble, el salón de baile, el de tapices, el comedor de gala y la capilla, y por último en la tercera planta se encuentran las galerías pompeyanas, los invernaderos y el coro de la capilla.

Como cabe esperar de cualquier palacio, la decoración es muy cuidada. En este caso destaca la bella fábrica y la calidad de los materiales, entre ellos el mármol de la escalera principal, las galerías pintadas al óleo con motivos pompeyanos, los suelos de maderas exóticas y las sedas de China para el salón oriental. Todo muestra de lujo claro está.

Su historia

Desde su construcción, el palacio ha pasado por distintos propietarios, lo que en este caso, no implicaba que fuese habitado. Tras la muerte de los marqueses de Linares, el palacio fue heredado por Raimunda Avecilla (oficialmente era la ahijada de los marqueses e hija de su administrador), después con el paso de los años y tras los estragos de la Guerra Civil Española, el palacio estuvo cerca de ser derruido. Por suerte, fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1976 y se salvó de la desaparición.

A pesar de los cambios de propietario, entre los que se incluyen la compañía marítima Trasmediterránea, la Confederación Española de Cajas de Ahorro, el Ayuntamiento de Madrid y el industrial Emiliano Revilla, permaneció sin uso y clausurado durante casi un siglo, lo que garantizó que su decoración y mobiliario llegasen casi intactos hasta el día de hoy.

Ya en 1992, el palacio de Linares reabrió, tras una rehabilitación llevada a cabo por el arquitecto Carlos Puente Fernández, como Casa de América, un centro destinado al intercambio cultural entre España y América que por supuesto te animamos a visitar.

La leyenda

Según cuenta la leyenda, el marqués José de Murga se había casado con su propia hermana sin saberlo, Raimunda Osorio, que en principio era sólo la hija de una cigarrera y que en realidad fue el fruto de la atracción que sentía su padre por ella.

El padre del marqués, de talante liberal, había inculcado a su hijo un sentido práctico de la vida y le instó a casarse por amor. Obviamente, no se imaginaba que se fuera a enamorar Raimunda. Cuando supo de éste hecho, envió a José de Murga a Londres, con el propósito de que el joven olvidara aquel amor, sin embargo, a la vuelta de éste, y ya con su padre fallecido, se llevó a cabo el matrimonio entre ambos.

Se dice, que pasado un tiempo el marqués de Linares encontró una carta escrita por su padre en la que relataba la incestuosa relación que mantenía con Raimunda, pero ya era tarde, puesto que habían concebido una niña a la que la familia no tuvo más remedio que apartar del entorno para salvaguardar el buen nombre de la casa.

Ya en 1990, un siglo después de la construcción del palacio, diferentes medios informativos difundieron por todo el país las presuntas psicofonías que afirmaban haber conseguido registrar en el edificio y que supuestamente se correspondían con la marquesa de Linares y su hija Raimunda. La realidad es que esas “voces” eran un fraude, no sin embargo la leyenda de “casa encantada” del palacio, puesto que en sus habitaciones y estancias, a lo largo de sus corredores y galerías se producen fenómenos difícilmente explicables por la razón.

Sin duda es un edificio fascinante incluso si dejamos de lado el hecho de lo paranormal, por ello, si has tenido la oportunidad de visitarlo ¿nos cuentas la experiencia??

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