La arquitectura del hierro

Hoy en día no nos sorprende en absoluto encontrarnos con el hierro como material de construcción, pero hace años la cosa no era así. Fue la revolución industrial la que impulsó los principales cambios que sufrió la arquitectura a mediados del siglo XIX, dando a conocer materiales como el hierro, el acero laminado, el hormigón armado o el vidrio.

Con estos materiales se construirían lugares con grandes espacios diáfanos, invernaderos, mercados, naves, fábricas, puentes, etc., todo lo necesario para satisfacer las necesidades de la nueva sociedad capitalista e industrial.

El Palacio de Cristal

Si al hablar del hierro en el siglo XIX destaca un edificio emblemático como ningún otro éste es el Palacio de Cristal en el parque del Retiro (Madrid) construido en 1887. Esta expresión resume la quiebra del sistema tradicional de la construcción, pues en ella se sustituye el muro de carga, siempre opaco y masivo, por un leve esqueleto metálico que permite cerrar las fachadas y cubiertas con grandes superficies de vidrio, creando un espacio de transparencia absoluta.

Su proyecto fue encargado al arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, junto con un lago artificial y una rocosa cueva que recrean una naturaleza pintoresca ante él, sin duda la mejor obra de hierro y cristal con la que cuenta nuestro país.

Toda la estructura es de hierro, excepto el pórtico de cuatro columnas de la entrada de orden jónico. Dicha estructura fue construida por los talleres de Bernardo Asins, de Madrid, y sobre ella se colocaron 2.500 metros de placas de vidrio dando cuerpo a una composición volumétrica muy alejada de la consideración de mero invernadero que por entonces tenían otras construcciones análogas.

Actualmente, es una de las sedes expositivas del Museo Reina Sofía en el parque del Retiro así que, si te animas a visitar alguna de las exposiciones no olvides pararte a observar cada detalle del invernadero.

También en los jardines del Retiro se llegó a montar el invernadero del marqués de Salamanca, construido en hierro y cristal por lo talleres de Konnan de Londres, trasladado hasta aquí en 1878 y derribado hacia el año 1914.

Invernaderos en España

Saliendo de Madrid, volvemos a encontrar estructuras férreas de carácter ligero en el Parque de la Ciudadela de Barcelona, cuya ordenación corrió a cargo del maestro de obras José Fontseré. Concretamente el invernáculo y el umbráculo construidos entre 1883 y 1887 que junto con el Museo Martorell de Geología forman un grupo de instalaciones científicas de gran interés.

Es difícil definir dentro de la familia de los pabellones de los jardines botánicos el llamado umbráculo cuya misión es proporcionar sombra matizada a aquellas plantas que no puedan recibir la agresión de la luz solar. En este caso y sobre una superficie de algo más de 1.300 metros cuadrados, viene a ser un edificio de cinco naves sobre 32 columnas de fundición y armadura escalonada de perfil curvo sobre las que corren listones de madera a modo de grandes persianas.

También en Valencia, en el Jardín Botánico se construyó una nueva Estufa de hierro y cristal bajo la dirección de José Pizcueta, pues se perdían muchas especies debido a la dificultad para mantener el calor en los invernaderos de madera.

Ese proyecto se encargó al arquitecto Sebastián Monleón, quién por esa época terminaba la plaza de toros de Valencia inaugurada en 1860, dónde también empleó hierro. Se concluyó en 1862, pero por supuesto, no sin conocer aprietos para la obtención del hierro, ya que las fábricas españolas no acostumbradas a esa clase de obras, no tenían existencias de las clases de hierro que se necesitaban, ni aparatos para construirlas.

Años más tarde, en 1897, el arquitecto Arturo Mélida proyectó en Madrid el Umbráculo para el Jardín Botánico de Valencia, cuya inauguración tuvo lugar en 1990.

De las virtudes del Palacio de Cristal, como la ligereza, la transparencia, la luminosidad y la economía participaron en mayor o menor medida los viejos modelos que habían tenido que hacer frente a las exigencias constructivas, con todas las limitaciones y el costo que implicaba el uso de materiales apropiados. Por suerte, el empleo del hierro permitió dotar a la arquitectura tradicional de una diafanidad hasta entonces desconocida y de paso alegrarnos la vista con estructuras que no pasan de moda y que a día de hoy nos siguen resultando impresionantes.

¿Hay alguna que te traiga recuerdos? ¿Que visites con frecuencia?
Publicado en Arquitectura y etiquetado , , , , , , , .