Silo 468, una reutilización con estilo

No es la primera vez que sacamos a relucir la necesidad de aprovechar y reutilizar las construcciones en desuso. Es importante el reciclaje, sobre todo si con él se fomenta el intercambio cultural, la formación, la sociabilización (que hoy en día peligra gracias a y por las redes sociales) y demás actividades que nos hagan conocer y conocernos mejor a nosotros mismos, ¿no crees?

Maneras hay muchas, y lugares también, aunque está claro que no todos tienen las mismas posibilidades. En este caso se trata de un silo de aceite reutilizado y convertido en un lugar público con la iluminación como elemento protagonista.

La iluminación artística

El silo en cuestión fue construido durante los años 60 en Helsinki (Finlandia) a orillas del mar, en una zona eminentemente industrial. Destinado al almacenamiento de aceite y con unas dimensiones aproximadas de 35 metros de diámetro y 17 metros de altura, se quiso convertir en una instalación lumínica permanente, visible desde el centro de la ciudad y con la intención de transformar la zona en un área de uso residencial.

Fue entonces cuando el proyecto “Silo 468” realizado en 2012 por el estudio de iluminación Lighting Design Colective lo convirtió en una pantalla de luz a la vez que le dio un uso cívico. Aprovechando su ubicación y teniendo muy presentes los fuertes vientos de la zona, la luz natural de la que se dispone y el movimiento de la luz sobre el agua, el estudio de iluminación realizó en las paredes del silo 2012 orificios haciendo referencia al nombramiento de Helsinki como Capital Mundial del Diseño en 2012.

Durante el día, las 2012 perforaciones que ocupan irregularmente la fachada del silo, dejan entrar la luz solar produciendo en el interior patrones de luces y sombras que varían según los factores ambientales del exterior. Si a eso, le añadimos el color rojo oscuro con el que se recubrió todo el interior, obtenemos a la vista una gama oxidada referida al origen de la construcción. Por otro lado, el proyecto de iluminación no podía quedarse de puertas para dentro, por ello, se instalaron 450 espejos tras las perforaciones que, movidos por el viento, reflejan la luz de manera aleatoria simulando el reflejo que la misma produce sobre el mar.

Solo con eso ya se hace interesante el proyecto, ya que no cabe duda de que las vistas al silo desde la ciudad a la hora del atardecer no deben pasar desapercibidas, ¿cierto? Pero, ¿qué pasa cuando anochece?

Durante la noche, unas 1250 luces de led rojas y blancas parpadean y se balancean en la superficie del silo de forma continua, envolviendo al edificio por el exterior y por el interior. Los patrones lumínicos que rigen ese movimiento dependen de los factores ambientales. De hecho, mediante un sistema de software se consideran agentes como la velocidad del viento, su dirección o la temperatura exterior para desencadenar una serie de pautas de luces únicas e irrepetibles. El sistema, algo complicado, se actualiza cada 5 minutos para ajustar los algoritmos y los nuevos parámetros, creando un mural de luz en continua transformación. Al llegar la media noche, los patrones cambian y hacen que el exterior del silo se ilumine de un color rojo intenso durante una hora, recordando así su uso anterior.

Finalmente, y aunque a la vista resulte impresionante, al llegar las 2:30 de la madrugada, el espectáculo se apaga por completo. – Hay que dejar al Silo 468 descansar. –

De esta manera es como Lighting Design Colective ha concebido el silo 468 como un espacio cívico para los ciudadanos de Helsinki, además para un mejor aprovechamiento y disfrute se añadió a la obra el suelo e infraestructuras como agua, electricidad y sistema de emergencia y limpieza, llegando así a formar parte de uno de los mayores proyectos de crecimiento urbano de Europa.

Tal y como dijo el Director de LDC, Tapio Rosenius, "La fascinación perdurable del movimiento complejo de la luz y la ubicación privilegiada junto al mar harán de ésta una experiencia fascinante para los visitantes y los residentes de Helsinki", así que... otro sitio más que visitar y experimentar.

Como ya vimos en nuestro anterior artículo de silos las posibilidades de estas edificaciones industriales son inmensas y este proyecto finlandés es sólo un ejemplo más de como volver a sacar provecho de estos espacios. Puede que de aquí a unos años nos encontremos con centros cívicos, bibliotecas, espacios de ocio o a saber qué en nuestros silos en desuso… y de paso, marcaremos en el GPS una parada obligatoria en cada uno de ellos, ¿qué opinas?

Publicado en Arquitectura y etiquetado , , , , , .