La Sagrada Familia

Los monumentos religiosos suelen resultar ostentosos a la vista, impresionantes por su escala, fachadas e interiores. Constituyen una parada casi obligatoria cuando visitamos otras ciudades como forma de complementar el conocimiento de la cultura de la zona y, seamos creyentes o no, hay que reconocer que por norma general impactan y son recordados.

Lo atípico viene, cuando además de por sus características, el monumento se hace famoso por su permanente estado inacabado. El claro ejemplo lo tenemos con el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (en Barcelona, España) que inició su construcción en 1882 y a día de hoy esperamos con ansia que terminen las obras. Y sí, digo ansia, porque teniendo en cuenta los más de 130 años que lleva en proceso, los 11 que quedan para llegar al 2026 y que finalicen las obras, no son nada!!! ¿No crees?

El principio

Los orígenes del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia se remontan a 1866, año en que Josep Maria Bocabella Verdaguer funda la Asociación Espiritual de Devotos de San José, que a partir de 1874 promueve la construcción de un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia. En 1881, y gracias a varios donativos, la Asociación compra una parcela de terreno de 12.800m² entre las calles de Marina, Provença, Sardenya y Mallorca para construir allí el templo.

La construcción de la Sagrada Familia comenzó el 19 de marzo de 1882 a partir de proyecto del arquitecto diocesano Francisco de Paula del Villar y con un claro estilo neogótico. Sin embargo, un año más tarde, el proyecto fue puesto en manos de Antoni Gaudí, quien lo replanteó por completo proponiendo un diseño más monumental e innovador, tanto en lo que se refiere a las formas como a la construcción.

La Sagrada Familia de Gaudí

El proyecto de Gaudí consiste en una iglesia de grandes dimensiones, con planta basilical de cruz latina acompañada de campanarios o torres de gran altura. El campanario más alto tendrá una altura de 170 m y representará a Jesús. A su alrededor habrá otros cuatro de menor altura, que simbolizarán a los cuatro evangelistas. Y detrás del primero, por encima del ábside, se alzará otro, dedicado a la Virgen María.

Cuatro torres más coronarán las fachadas de la Gloria, del Nacimiento y de la Pasión, que en conjunto simbolizarán a los doce apóstoles. El diseño concentra una importante carga simbólica, tanto en la forma arquitectónica como escultórica, con el objetivo final de ser una explicación catequista de las enseñanzas de los Evangelios y de la Iglesia. En 1892 empieza los cimientos para la fachada del Nacimiento. Gaudí la eligió para comenzar porque, según él: "Si en vez de hacer esta fachada decorada, ornamentada y turgente, hubiera empezado por la de la Pasión, dura, pelada y hecha como de huesos, la gente se habría retraído". – Una mente brillante que pensaba hasta en el más mínimo detalle. –

Paralelamente a estos trabajos, en 1909 Gaudí construye las Escuelas Provisionales de la Sagrada Familia, destinadas a los hijos de los trabajadores de la Sagrada Familia y a los niños del barrio que forman parte de su parroquia. Tal es la implicación del arquitecto que desde 1914 se dedica exclusivamente a construir el templo, llegando incluso a residir junto a su obrador, en un espacio situado al lado del ábside dedicado a taller de maquetas a escala, elaboración de planos y dibujos, realización de diseños, estudio de esculturas y tomas fotográficas, entre otras cosas.

El 30 de noviembre de 1925, se termina la construcción del primer campanario de la fachada del Nacimiento, dedicado a san Bernabé, de 100 m de altura. Éste es el único que el arquitecto ve construido, ya que el 7 de junio de 1926, en el chaflán de la Gran Via de les Corts Catalanes con la calle de Bailén, un tranvía de la línea 30 envistió a Gaudí, que resultó herido de gravedad y acabo expirando tres días después.

Como no podía ser de otra manera, el día 12 fue enterrado en la capilla del Carmen de la cripta del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, donde aún hoy descansan sus restos.

El relevo

La construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia fue continuada entonces por sus arquitectos y artistas colaboradores, quedando en 1930 terminados los campanarios de la fachada del Nacimiento y en 1933 el portal de la fe y el ciprés central.

Años más tarde, la mala suerte no pasó de largo para la Sagrada Familia y en julio de 1936, a raíz del levantamiento militar y la Guerra Civil Española, unos revolucionarios incendiaron la cripta, quemaron las Escuelas Provisionales de la Sagrada Familia y destruyeron el obrador. En aquellos momentos, se pierden los planos, los dibujos y las fotografías originales, y algunas de las maquetas de yeso a escala quedan hechas añicos. Aun así, la construcción del templo no se detuvo y en 1954 se iniciaron los cimientos de la fachada de la Pasión sobre la base de los estudios realizados por Gaudí.

Tras varias colectas para recoger fondos que costeasen las obras, se construyeron los cimientos de la nave y el crucero, se levantaron las columnas, las bóvedas y las fachadas de la nave principal y los transeptos. Finalmente, en el año 2000 empezaron a construirse los cimientos de la fachada de la Gloria y en 2006 el coro de la misma según los modelos de Gaudí.

A día de hoy, quedan pendientes la construcción de la primera sacristía y la de las torres centrales, además de terminar la fachada de la Gloria. Sin embargo, por más que su construcción se haya alargado en el tiempo, el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia seguirá manteniendo las ideas de Antoni Gaudí gracias a la aplicación de nuevas tecnologías como la impresión 3D, que facilita el trabajo de los escultores en tan ardua tarea.

Mientras tanto, ya que la fecha prevista es en el 2026, esperaremos a ver el resultado final del proyecto y del trabajo de aquellos que han tenido el placer de ser partícipes de su construcción. Seguro, será más que impresionante, ¿cabe alguna duda?

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