Catedrales de cereal

Hace mucho, pero no tanto tiempo, el nacimiento de la “máquina” señalaba el inicio de la revolución técnica que destruiría el artesanado y sería determinante para la gran industria moderna.

Desde entonces, hemos avanzado mucho en los procesos de los nuevos sistemas de producción, por lo que si echamos la vista atrás, solo podremos sentir nostalgia al ver los primeros edificios catalogados como arquitectura industrial. Es el caso de los silos de cereal que encontramos repartidos por España cuando hacemos un viaje, o nos escapamos a ver a la familia que tiene casa en “el pueblo”… Esas catedrales olvidadas que en su día llenaban de vida y de trabajo a los lugareños. ¿A ti también te pasa?

Los comienzos

Corría el año 1842 en Buffalo, cuando Joseph Dart construyó lo que conocemos como el primer elevador de grano a partir de un sistema de cadenas, cangilones y poleas. A raíz de eso, el mercado de cereal de la zona se empezó a desarrollar enormemente y como consecuencia, también las nuevas construcciones que hacían posible el almacenamiento y la regulación de su transporte.

Un siglo después, se empieza a gestar en España lo que se denominaría Red Nacional de Silos y Graneros, como respuesta a lo que se llamó “problema triguero” y a las irregularidades de las cosechas del 32 y 34. Enmarcados dentro de una estrategia de regeneración de la agricultura nacional, sin materiales ni técnicas vanguardistas, y con una oficina técnica compuesta por unos pocos ingenieros agrónomos, se construyeron más de 600 silos verticales con el único objetivo de garantizar una regulación efectiva del comercio de cereal.

Los primeros datos de los silos construidos por la Red Nacional se remontan a 1949 con los silos de Valladolid, Villada y Alcalá de Henares, aunque el primer silo inaugurado oficialmente fue el de Córdoba en 1951. La máxima de los ingenieros a cargo de su diseño y construcción fue “utilidad, sencillez y economía”, con lo que dieron lugar a la amplia tipología funcional y formal con la que se ha ido llenando la geografía rural española.

Sus componentes

Desde 1949 se han construido 20 tipologías diferentes de silos, siempre siguiendo su esquema funcional compuesto por una torre elevadora, varias celdas de almacenamiento, la galería inferior horizontal de descarga y la galería superior horizontal de reparto.

  • La torre elevadora aloja en su interior la maquinaria necesaria para elevar el grano desde el foso inferior de descarga hasta la parte intermedia o la galería superior horizontal. Según cada tipología, puede aparecer en fachada, destacando o inserta en el volumen principal, o incluso al interior sustituyendo una celda.
  • La galería superior horizontal de reparto está destinada a la distribución horizontal hacia la celda de almacenamiento deseada. En las primeras unidades, esta galería ocupaba la parte superior de todas las celdas del silo, sin embargo por economía, poco a poco derivó en un pasillo con el ancho de las celdas centrales y unas pequeñas mansardas laterales para el acceso a las filas de celdas laterales.
  • La galería inferior horizontal está destinada a la recepción del grano procedente de las celdas para su reexpedición a granel o ensacado. Al igual que con la galería superior, en las primeras unidades suponía el total de la planta bajo las celdas que poco a poco redujo su ancho hasta igualarse con el de las celdas centrales.

El primer silo que se construyó fue bautizado por la Red Nacional de Silos como tipo A. Éste, atendiendo a las técnicas disponibles en la sociedad rural de esos años, fue proyectado con su estructura portante de hormigón armado y sus celdas de fábrica de ladrillo cerámico armado. El problema de esta tipología era la gran cantidad de maquinaria instalada en relación al poco uso que se hacía de ella, lo que suponía un gran sobrecoste y forzó a nuevas investigaciones.

Por otro lado, la utilización de la técnica de las paredes de las celdas de ladrillo armado se ha ido manteniendo hasta los últimos años en los que se construyeron silos. Las excepciones se encuentran en las celdas cilíndricas fabricadas con bloques de hormigón en la tipología C, o en las construcciones metálicas más modernas de los silos tipo MC y MR, llegando por último a las celdas de hormigón de los denominados macrosilos de última generación.

Lo más normal cuando nos topamos con uno de estos silos es que se corresponda con la tipología D, ya que es el más extendido a lo largo de la geografía española. Incluido dentro de los silos de recepción se puede considerar el más genuino, ya que compila los deseos iniciales de funcionalidad, sencillez y economía a la vez que alcanza un grado de monumentalidad contenida gracias al aspecto que le otorga la cubierta plana y la falta de accesorios o decoraciones en las fachadas.

Cada variante, aporta un nuevo diseño o mejora con respecto a las anteriores y resulta muy interesante observar la evolución en cada uno de ellos, por eso, si quieres conocer más sobre cada tipología de silo puedes informarte en la web de la Red Nacional de Silos y Graneros.

En la actualidad

En Mayo de 1984 se promulga una nueva ley que terminará con el monopolio triguero llevado a cabo durante 47 años por el Estado Español. A partir de la fecha, la clasificación de la Red cambia y pasa a diferenciarse entre Red Básica y No Básica, siendo los componentes del primer tipo aquellos que mejor dan respuesta a las necesidades del mercado del cereal según políticas agrícolas actuales y quedando los componentes de la Red No Básica están a medio camino entre su utilización y desaparición.

Con el fin de aliviar la carga recaída sobre el Ministerio de Agricultura comenzó, a comienzos de los noventa, la cesión progresiva de silos y graneros a Patrimonio, Ayuntamientos o particulares que en algunos casos han conseguido rehabilitar y dar otro uso al silo.

Este es el caso, por ejemplo, del silo de Belorado (ciudad situada entre Burgos y Logroño), construido de los primeros a finales de los 50 que ha sido restaurado y rehabilitado como museo, o el silo de Villarrobledo que pasó a ser en 2009 un centro cultural con biblioteca.

No cabe duda de que a día de hoy, tenemos mucha suerte de conservar en pié la mayoría de estas construcciones y esperamos que siga siendo así por muchos años gracias a las iniciativas de rehabilitación y reutilización de los silos, ¿se te ocurre algún nuevo uso para ellos? Mientras das vueltas a la cabeza te invitamos a que, si no lo has hecho ya, eches un vistazo a los silos con los que te encuentres y descubras la historia de cada uno de ellos, seguro que merece la pena ¿no crees?

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