Diseño para todos en Fulton Center

Uno de los complejos de transporte más grandes e importantes del mundo ha abierto las puertas de su nueva creación en Nueva York esta semana. Se trata de la estación Fulton Center, convertida en un enorme laberinto en el que nueve líneas del suburbano y trenes convergen y se conexionan junto con un túnel peatonal que lleva al nuevo “One World Trade Center”, y todo eso sin tener que salir a la superficie. ¿Quieres saber más?

Su historia

La estación original fue inaugurada el 16 de enero de 1905 como parte de la única línea del Suburbano de Nueva York hacia el sur, ésta conectaba el ayuntamiento con el puente de Brooklyn, y supuso la mayor extensión de la red hasta el momento. A pesar de encontrarse en la línea de la avenida Lexington, realmente la estación se ubicaba debajo de Broadway entre las calles Fulton (de la que toma el nombre) y Cortlandt.

Comenzó su vida siendo una complicada sucesión de rampas, escaleras y pasillos que, en teoría, debían facilitar el acceso a los trenes, pero que en la realidad formaban cuellos de botella que aglomeraban a los pasajeros con frecuencia. Además, otros “pequeños” detalles como los andenes, que no eran muy amplios que digamos y hacinaban a los pasajeros a la espera de su tren, lo convirtieron en un complejo difícil de utilizar.

Ahora, un siglo más tarde, y más de una década después de que parte del complejo subterráneo bajo Manhattan fuera destruido el 11 de septiembre de 2001 a causa de los atentados terroristas, abre de nuevo sus puertas como si fuera un palacio de cristal para facilitar los traslados de cada neoyorquino.

El nuevo Fulton Center

El proyecto del nuevo Fulton Center arrancó en 2005 por Grimshaw Architects, Arup y James Carpenter Design Associates con la idea de facilitar las conexiones entre las estaciones cercanas y regenerar la zona devastada. La fecha prevista de su apertura se estimó para el 2007 por lo que no hace falta que te digamos que se retrasaron un poquito…

Durante su ejecución, hubo muchos problemas debidos principalmente a la falta de planeación, presupuesto (que alcanzó los 1.400 millones de dólares) y a las luchas internas entre las diversas líneas del suburbano que hasta hace poco eran independientes. A ellos se añadió la cercanía del edificio Corbin, una estructura de 1888 que se encuentra registrada en el censo nacional de edificios protegidos de los Estados Unidos.

En sí, el hecho de que exista cerca un edificio protegido no tiene por qué ser sinónimo de problema, pero cuando el proyecto en cuestión incluye excavar hasta casi encontrar petróleo… la cosa se complica, ¿no crees?

Para que el edificio Corbin no sufriera daños, se tuvieron que emplear técnicas de la construcción de antes, como realizar las excavaciones de manera manual y por supuesto sin usar ningún tipo de maquinaria pesada, la construcción de muros de contención que ofrecieran un soporte especial al edificio, etc. Entre las consecuencias encontramos una reestructuración de los cimientos del Fulton Center y mano a mano y pala a pala, un considerable retraso a la ejecución del proyecto.

Al final, consiguieron llevar a cabo el famoso laberinto de pasillos y escaleras a lo largo de más de 6.000 metros cuadrados, y de paso, lo hicieron espectacular gracias a la cúpula de cristal y aluminio que tiene en su punto central. Este diseño ejecutado con una red de cable a la que están anclados casi 1.000 paneles de aluminio anodizado, sirve para canalizar la luz del sol al interior y, junto con unos estudiados puntos de recolección de agua en el techo, para fomentar el autoabastecimiento de los servicios básicos de la estación. Una vez llega la noche, la iluminación queda a cargo de lámparas LED de bajo consumo.

El tema de la regulación de la temperatura dentro de Fulton Center no nos deja indiferentes, para conseguirlo utilizan un complejo sistema de canales que hacen uso de la fuerza de los vagones, con la que se obtiene energía que permite llevar a cabo la regulación de la temperatura según la época del año en la que estemos. Ideas como esta son las que conseguirán que poco a poco vivamos en ciudades más sostenibles y eficientes.

Sin duda, un proyecto digno de mencionarse (y no sólo por el coste) así que, a la que visitas “La Torre de la Libertad” que no se te olvide entrar en Fulton Center y pararte unos minutos bajo la cúpula antes de coger el metro. Un buen plan ¿no?

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