Galaxy Soho: diseño, curvas y controversia

En los últimos años han salido a la luz varias noticias relacionadas con la arquitectura extravagante y lujosa en lugares como los Emiratos Árabes. Nos pilla lejos y por lo general no solemos saber a ciencia cierta las costumbres y aspiraciones de los lugareños de la zona, así que, nos dedicamos a imaginar el resultado de esos proyectos, a visualizar en el ordenador sus maquetas y representaciones, a opinar de si nos gusta más o menos y… a esperar a que se lleven a cabo esos diseños para poder ver al menos un vídeo del resultado.

Sin embargo, también sabemos que no todo lo extravagante o novedoso está en los Emiratos. Un ejemplo de diseño “con poderío” de hace un par de años es el Galaxy Soho de Pekín (China), que diseñado por Zaha Hadid Architects e inaugurado en 2012, ha generado una gran admiración a la vez que un gran rechazo. ¿Quieres saber por qué?

El diseño de Zaha

“Curvilinealidad continua” es la frase con la que el estudio define el proyecto, que formado por un complejo de oficinas, centros comerciales y lugares de entretenimiento ha pretendido ser - y seguramente lo haya conseguido - un icono para la ciudad. A simple vista, resulta evidente que el conjunto es una sobre acumulación de curvas, pero es Zaha Hadid, y es a lo que nos tiene acostumbrados por lo que nadie debería sorprenderse. Una vez más, el estudio de arquitectos ha dado lo que se esperaba de él y es seguro que no defrauda.

El Galaxy Soho consta de cinco volúmenes con formas orgánicas, apartados pero unidos entre sí por una secuencia de pasarelas y puentes peatonales estirados que generan una visión totalmente fluida en su recorrido, carente de esquinas o transiciones abruptas. Se dice que la inspiración llegó de los paisajes del entorno, los ríos y las dunas, y sólo con verlo da la sensación de que así fue.

De los 330.000 metros cuadrados que tiene construidos, las tres primeras plantas se asignan a las funciones comerciales y de ocio, seguidas por otras doce plantas dedicadas a oficinas hasta llegar al nivel superior, donde por supuesto, los bares, cafeterías y restaurantes coronan el complejo ofreciendo impresionantes vistas panorámicas de la ciudad a una altura aproximada de 67 metros.

En su centro, el proyecto reinventa los patios interiores de la antigüedad china para generar un mundo interno lleno de espacios abiertos. Aquí, la arquitectura ya no incorpora bloques rígidos, sino que con la organicidad fomenta la adaptación entre todos los volúmenes y se genera fluidez y movimiento. La irregularidad de las plataformas que aparecen en cada planta aumenta el sentido de la inmersión y el envolvimiento del propio edificio, lo que da la oportunidad a sus visitantes de encontrar espacios más íntimos dentro de tal grandiosidad y en pleno corazón de Pekín.

Además del propio diseño, el Galaxy Soho cuenta la calificación LEED Silver, debida en gran parte a los anillos concéntricos revestidos de aluminio que rodean el complejo. Éstos funcionan como aislamiento y proporcionan a las ventanas retranqueadas una sombra e iluminación natural apropiadas.

La controversia de Galaxy Soho

Para algunos de los habitantes de Pekín, el Galaxy Soho constituye una paradoja en el paisaje de la ciudad. Por un lado, la ostentosidad del complejo y por el otro, la pobreza existente de la zona. Las diferentes opiniones sobre el acierto o no de su construcción solamente eran eso, opiniones, hasta que esta obra del estudio de Zaha Hadid Architect fue galardonada con el premio RIBA Internacional, otorgado por el Real Instituto de Arquitectos Británicos.

El galardón, lejos de ser únicamente una alegría, hizo estallar la polémica al entregar una mención tan importante a un edificio tan controvertido. El Centro de Protección de la Herencia Cultural de Pekín fue el primero en alzar la voz por lo que calificaron “una decisión chocante”.

Esta organización publicó en 2013 una carta abierta destinada al Instituto de Arquitectos en la que denunciaban la violación de un gran número de leyes de preservación de la herencia cultural, incluidas las medidas para la Protección Histórica y Cultural de los Paisajes de Pekín. Las críticas del Centro de Protección de la Herencia Cultural de Pekín no se limitaban a la decisión del RIBA, sino que atacaron a las autoridades chinas a las que acusaban de corrupción y de querer lucrarse anteponiendo sus intereses a los de la sociedad asiática.

A pesar de ello, el Instituto de Arquitectos Británicos ignoró estos daños colaterales y valoró el conjunto de la obra aislándola de su contexto social. Así pues, la disputa está servida, pero el diseño arquitectónico del Galaxy Soho es incuestionable. ¿No crees?

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