El metabolismo japonés

Según la etapa que nos toca vivir apreciamos unas modas u otras, algunas con cierto sentido y muchas otras sorprendentes o descabelladas, lo común de todas ellas es que “para gustos… los colores!”. Con la arquitectura pasa algo parecido, según los años de la historia que se quieran analizar se pueden encontrar estilos arquitectónicos muy dispares, y en nuestra opinión, todos ellos con alguna peculiaridad que les otorga encanto.

Uno de los estilos que más llamaron la atención en la década de los 60 fue el provocado por el movimiento metabolista que se desarrolló en Japón. Si has leído hasta aquí, seguro que quieres saber más, ¿cierto?

Sus principios

El Metabolismo fue el movimiento urbano, arquitectónico, artístico y filosófico más importante que se produjo en Japón en el siglo XX. Casi a mediados de siglo, concretamente en 1942, el arquitecto japonés Kenzo Tange ( discípulo de Le Corbusier ) realiza su primera intervención en un concurso destinado a hacer un monumento a la “Esfera de co-prosperidad del este asiático”. Su propuesta se basaba en escalas monumentales y líneas modernas, pero debido a la escalada de la guerra no se llevó a cabo.

Años después, en 1955, Tange diseñó el planeamiento urbano más moderno para el llamado “Plan Maestro para la reconstrucción de Hiroshima”, junto a los edificios diseñados para el “Parque de la Paz” de la misma.

A partir de ahí, la influencia ejercida por Tange y sus megaestructuras colonizadoras de mar y aire, dio lugar a la agrupación de algunos arquitectos japoneses como Kisho Kurokawa, Kiyonori Kikutake, Fumihiko Maki y Masato Otaka que conformaron el llamado Movimiento Metabolista en 1959.

La premisa a seguir por el Metabolismo fue el diseño de los edificios y las ciudades de la misma forma que está diseñada la sustancia material de un organismo que se propaga adaptándose al entorno, cambiando su forma en rápida sucesión. Ésta permitió una visión del futuro de las ciudades como enormes estructuras, flexibles y dinámicas, que permitían el crecimiento orgánico, planteando las leyes del espacio y de la transformación funcional como el futuro de la sociedad y la cultura.

La era del metabolismo

Uno de los primeros proyectos que se presentan dentro del Metabolismo japonés es el Plan para Tokio de Kenzo Tange, que en 1960 propuso expandir la ciudad sobre la bahía. En él se planteaba un eje monumental para la circulación de automóviles separado de las áreas peatonales mediante una jerarquía de vías express. A partir de dicho eje, surgían ramificaciones menores que daban acceso a gigantescas unidades con techos similares a los de los templos japoneses en las que estaban contenidas las residencias.

Junto a esta idea, se presentaron otras igual de innovadoras. Entre ellas, el Sistema de Núcleo Común de Arata Isozaki, también en 1960 y que fue integrado en el Plan para Tokio de Tange, la Ciudad en el Aire, en 1961 por Isozaki, que planteaba una ciudad completamente separada de su base, ordenada a partir de ramificaciones que nacían de una columna central o la Ciudad Hélice de Kurokawa en el mismo año, cuya propuesta estaba inspirada en la estructura del ADN.

A pesar de que no se llegaron a realizar, estas ideas permitieron la creación de otros edificios metabolistas entre los que destacó el que sería el icono más importante de la corriente del Metabolismo japonés, la Torre Nakagin, de Kisho Kurokawa.

Diseñado en 1970, fue el primer edificio de cápsulas intercambiables en el mundo. El proyecto constaba de una torre en la que se disponían viviendas mínimas en forma de cápsula y que podrían ir creciendo orgánicamente de acuerdo a las necesidades futuras y a uno de los principios del propio Metabolismo. Además de las cápsulas, la torre está formada por una estructura enorme de hormigón armado en la que se alojan los ascensores y escaleras.

Otros edificios destacables del Metabolismo japonés son el Hotel Tokoen, construido en 1964 en Tottori y el Centro Cívico de Miyakonojo, construido en 1966 en Miyazaki, cuya aparatosa forma de abanico contrasta con el perfil urbano de la zona, ambos diseñados por Kiyonori Kikutake.

A partir de estas construcciones, el Metabolismo se fue extendiendo por el mundo y fue ganando adeptos que experimentaron con sus ideales. Entre ellos, cabe destacar a Moshe Safdie y su edificio Habitat en Montréal en 1967 o la ciudad de lujo Akro-Polis en Stuttgart de Justus Dahinden en 1974.

Está claro que podremos encontrar ejemplos de esta corriente arquitectónica en muchos lugares, ¿tienes localizado alguno?

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