Passivhaus: puentes térmicos

Hoy en el blog vamos a ver uno de los puntos más importantes en el estándar Passivhaus: los puentes térmicos. Veremos que son, los tipos que hay y cómo influyen en el total de las pérdidas energéticas de nuestras viviendas.

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¿Qué es un puente térmico?

Según el Código Técnico de Edificación, se consideran puentes térmicos las zonas de la envolvente del edificio en las que se evidencia una variación de la uniformidad de la construcción, ya sea por un cambio del espesor del cerramiento, de los materiales empleados, por penetración de elementos constructivos con diferente conductividad, etc., lo que conlleva una minoración de la resistencia térmica respecto al resto de los cerramientos.

Podemos encontrarnos dos tipos de puentes térmicos según los motivos de la reducción de la resistencia térmica:

  • Puentes térmicos integrados en fachada: forman parte del propio cerramiento y se producen cuando hay un cambio en la solución constructiva del propio cerramiento, ya sea por la presencia de un pilar, un capialzado, la hornacina de un radiador…

  • Puentes térmicos lineales o de encuentro: se producen en los encuentros de cerramientos, particiones interiores o elementos exteriores (un voladizo por ejemplo) donde la discontinuidad geométrica induce un aumento en la densidad del flujo de calor.

¿Qué implican los puentes térmicos?

Un puente térmico se comporta en la envolvente térmica de un edificio como un agujero en un cubo de agua, aumenta el flujo de calor entre el interior y el exterior de la misma forma que el agujero en el cubo desperdicia el agua del interior. El calor migra en dirección perpendicular al cerramiento, ya que es el camino más corto entre la cara interior y la exterior, y por lo tanto, el camino con menor resistencia térmica. El calor, al igual que el agua, toma el camino que menos resistencia suponga.

En un edificio que cumpla la normativa, la mejora de aislamiento en puentes térmicos puede conllevar ahorros de entre un 20% a un 30%. Este porcentaje es tanto mayor cuanto mejor es el aislamiento de los cerramientos (cuando disminuyen las pérdidas en el resto de la envolvente, los puentes térmicos adquieren una mayor importancia en términos relativos), de forma que en un edificio con aislamientos próximos al de un Passivhaus, las pérdidas energéticas a través de unos puentes térmicos mal tratados puede suponer cerca del 50%.

Desde el punto de vista de la salubridad, tenemos otro problema, la condensación. Al aumentar el flujo de calor hacia el exterior en estos puntos, se produce una disminución de la temperatura superficial de la cara interna del cerramiento pudiendo llegar a condensar el vapor de agua del aire en el interior del edificio. Incluso si no se produjera condensación, un punto frío puede desarrollar moho si la humedad relativa en ese punto es cercana al 80%.

Puentes térmicos en el Passivhaus

La teoría del estándar Passivhaus es bastante diferente respecto de la del CTE. Ambos están orientados hacia edificios energéticamente eficientes, pero el Passivhaus va más allá y busca que el edificio construido tenga un consumo en calefacción inferior a los 15 kW/m2•año y 120 kW/m2•año de energía primaria.

Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta en el estándar Passivhaus es minimizar al máximo los efectos perjudiciales de los puentes térmicos. Así, el ideal es intentar construir un edificio libre de puentes térmicos.

El proyectista debe estudiar a conciencia el contorno del edificio, ya que la base de un buen diseño es el seguimiento de todos los cerramientos del edificio, su continuidad tanto en el interior de cada fachada como en todos los encuentros con pilares, forjados, huecos, aleros, balcones, cubierta, etc, prestando especial atención a la continuidad del aislante. De este modo, no se deja nada a la improvisación en ningún punto conflictivo, asegurando la calidad de la envolvente del edificio.

Conclusiones

El CTE significó un gran avance en la reducción de las pérdidas a través de los puentes térmicos y la supresión de las condensaciones, sin embargo se quedó corto desde el punto de vista de la eficiencia energética.

En el estándar Passivhaus no se compara al edificio con otro de referencia como se hace con el CTE sino que se busca un valor absoluto (15 kW/m2•año para calefacción y 120 kW/m2•año de energía primaria). Para conseguirlo, hay que reducir los puentes térmicos al máximo con soluciones constructivas adecuadas que aseguren la continuidad de la capa aislante.

Mejorando el factor de temperatura de los cerramientos y los puentes térmicos conseguimos garantizar la ausencia de condensaciones, incluso si incrementamos las condiciones puntuales de higroscopicidad en el interior de la vivienda. Con esto, podemos reducir el caudal de ventilación de modo que mejoramos la eficiencia energética de la vivienda desde el punto de vista de las pérdidas por ventilación.

Después de todo esto, queda claro que debemos evitar al máximo los puentes térmicos de nuestras viviendas ya que son fuente de problemas tanto energéticos como de salubridad.

En nuestro próximo artículo sobre el estándar Passivhaus hablaremos sobre las ventanas y de cómo el sol debe ser la calefacción de nuestros edificios. ¿Te lo vas a perder?

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